El misterio del 8
El misterio del ocho nace con el juego del billar o pool. Se practicaba en círculos muy selectos de nobles y reyes, sobre una tabla y con bolas de boj. Este deporte de la Francia de Luis XI se expandió y evolucionó, de la tabla al tapete, del boj al marfil y del único juego a la multitud de variantes de hoy conocemos: billar francés, billar americano, pool, carambola…
A pesar de su evolución, hay algo que se mantiene intacto: la bola del 8. Sabia, temida y muy respetada por los practicantes de este juego de caballeros, esa bola y ese número han generado un completo halo de misticismo. Hay quien lo relaciona con la mala suerte y con el llamado mal de ojo.

Las partidas de billar aparecen incluso insertadas en cuadros y fotografías sobre actividades ilegales o ilícitas, apuestas, drogas y alcohol. Una filosofía de vida que responde al carpe diem, a vivir el momento y confiar en la suerte. En el mundo del cine han sido representados muchos salones de billar como puntos de encuentro entre personajes de pasado turbio, como en "El buscavidas" con Paul Newman, o "El color del dinero", con Newman y Tom Cruise.

Pero, a su vez, simboliza el destino, el poder de decisión, el oráculo de la buena suerte si se domina con sumo cuidado. Y el ocho, en definitiva, se ha convertido en un número decisivo para el juego del billar y para la leyenda que lo envuelve.

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