Todos al hipódromo

La llegada del buen tiempo trae cada año una serie de noticias asociadas que esperamos con ansia después del frío invierno. Una de ellas es el comienzo de la temporada en muchos de los hipódromos de nuestro país, el pistoletazo de salida para poder disfrutar de nuevo de los pura sangre y del espectáculo que brindan siempre estos auténticos portentos de la naturaleza.
Las carreras de caballos son una de las tradiciones más antiguas de nuestra cultura, que siempre ha mostrado ese afán competitivo por dejar claro quién es el más poderoso, el más rico, el más fuerte…En España se cree que las primeras carreras de caballos, llamadas “cuadreras” datan de finales del siglo XVII o principios del XVII, pero es indudable que cuando hablamos de carreras de caballos, las imágenes que todos tenemos grabadas en la memoria están asociadas a Reino Unido.
Los entendidos del mundo de la hípica seguro que piensan en el Grand National, que es la carrera más importante del mundo y sin duda la más conocida por lo deportivo. Su origen se remonta al año 1752, cuando dos familias irlandesas se enfrentaron en una carrera que tenía como salida y como meta las torres de dos iglesias, por lo que a la carrera se le dio el nombre de “Steeplechase”, que se puede traducir como “carrera de obstáculos” o “persecución entre campanarios”. El recorrido inicial era de 4 millas y 885 yardas, exactamente la misma distancia que la de hoy en día, y es que tratándose de algo tan sagrado como las carreras las tradiciones tienen su peso en oro.
Si por el contrario, no se tienen muchos conocimientos sobre caballos, lo más seguro es que lo más conocido sea el espectáculo que se ofrece en las gradas del Hipódromo de Ascot, en el que se concentran todas las grandes personalidades de las islas británicas para lucir los tocados y sombreros más novedosos. Es cierto que en este caso son las mujeres las que tienen mayor libertad para elegir su sombrero, pero los hombres también aprovechan la ocasión y lucen impecables el 'uniforme' aconsejado según el dress code del evento.

Uno de los complementos con solera asociados a las carreras de caballos es el sombrero Brown Trilby, un sombrero de fieltro de ala estrecha con una fina cinta. Durante muchos años estuvo vinculado en exclusiva a los aficionados a la hípica, convirtiéndose incluso en un complemento de presencia casi obligatoria en todos los actos de este deporte, si bien es cierto que en los últimos años el mundo de la moda lo ha venido utilizando como un accesorio más 'para todos los públicos'. Uno de los aspectos más destacables del Brown Trilby es su pequeño tamaño, y es que nunca se ha sabido con certeza cuál es la razón por la que los británicos suelen usar una talla inferior de este tipo de sombrero. El caso es que si te apetece ser un espectador de lo más british, los ingredientes imprescindibles son un Trilby marrón, una chaqueta o traje de tweed, unos buenos prismáticos para no perder detalle y por supuesto, una buena capa impermeable por si lloviese… aunque aquí sea menos probable que en Londres.
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Comentarios
nos tienes que contar luego la experiencia, sin falta!
Un abrazo
Un abrazo,
Jose
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