Caballeros: en guardia!
La historia de la humanidad ha estado marcada por las diferencias entre estratos sociales o clases. Afortunadamente las sociedades han evolucionado, pero en mayor o menor medida, esta distinción se mantiene en todos los ámbitos de la vida y el deporte es un claro ejemplo. Existen deportes comunes, de masas, que nada tienen que ver con disciplinas tradicionalmente aristócratas practicadas en pequeños círculos sociales.

Deportes como el pádel, el golf o el polo han sido el estandarte de la clase alta durante años, pero cada vez son practicados por más gente y esa exclusividad que los hacía diferentes se ha ido disipando. ¿El secreto? La moda.
Sí, la moda es un factor clave también en el deporte. Ciertas personas, celebridades o no, crean o rescatan una moda a la que se va sumando gente hasta que acaba popularizada y baja posiciones. Es lo que ha pasado en cierto modo con el pádel o el golf. Pero existe un deporte que se cuece intramuros y tiene mucho que ver con la moda. Más de lo que podemos creer: hablamos de la esgrima.

Y es que, de este deporte se deriva algo tan básico en el mundo de la moda como que las prendas para hombres se abrochen a un lado y las de mujer, al otro. La razón estaba muy clara en su día: los hombres eran quienes portaban las armas, así que sus prendas tenían que seguir la dirección de la mano que cogía el arma para que no obstaculizase el movimiento y pudiera caer ante el enemigo.

¿Os animáis? www.clubdeesgrimademadrid.com.
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