Spirituous...¿fragrances?
La calidad máxima del contenido es un elemento que se debe suponer en la mayoría de los casos (se debe suponer, porque lo que más abunda en realidad son los aromas replicados). Por esta razón, el diseño del envase se ha elevado a la enésima potencia hasta ser el punto decisivo para ciertas personas que se enamoran del perfume sin haberlo probado previamente. Si eres uno de ellos, alerta, porque igual no es un perfume propiamente dicho lo que estás comprando. Quizá sea una spirituous beverage, que no fragrance.

Se trata de bebidas espirituosas de lujo, cuya presentación, cuidada hasta lo exquisito, nos nubla la vista hasta el punto de no diferenciar, de primeras, si se trata de un perfume o de un whisky Premium (quedan exentos los ojos educados en el sector y los paladares acostumbrados a esos alcoholes no aptos para el afeite).

Existen variantes de todo tipo para los que se han utilizado los mejores materiales. Hablamos de láminas de oro, diamantes, ébano, cristales de Swarovski… Auténticas joyas, no sólo para el paladar, sino para los 5 sentidos. ¿Será éste el comienzo de una nueva tendencia spirituous jewelry?

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