De los jinetes croatas a los dandies del mundo entero

La corbata posiblemente sea uno de los complementos capaces de estropear o ensalzar un look dependiendo de la elección.
Aunque muchos hombres apuestan por los modelos más clásicos por miedo a arriesgar, las corbatas también siguen su curso en cuanto a tendencias y es fundamental saber cuándo es oportuno asumir el riesgo y cuándo es mejor no centrar la atención del conjunto en esta singular prenda.
La evolución y los cambios que ha sufrido la corbata desde sus orígenes han sido muchos. Las primeras noticias que tenemos de su existencia datan de la época romana. En concreto se sabe que los centuriones romanos del siglo II d.C. ya usaban una prenda parecida conceptualmente, a medio camino entre el pañuelo y una corbata muy básica. Se trataba del llamado “focale”, que hacía las veces de pañuelo de adorno y de abrigo a la vez, como demuestra el hecho de que incluso Augusto, que tenía fama de ser muy sensible al frío y propenso a enfermar, lo usase en privado para protegerse la garganta.


Posteriormente hubo una época en la que se dejó de utilizar o se le perdió la pista, pero volvió a resurgir allá por el siglo XVII de la mano precisamente de otros militares, en este caso croatas. De hecho la palabra “corbata”, que es de origen italiano, parece que procede del momento en el que se observó a jinetes croatas con una prenda anudada al cuello. En italiano, corbata se dice “cravatta” y de ahí se presume que evolucionó hasta el término actual de corbata.

Pero, como era de imaginar, no fueron los militares quienes impusieron el uso de la corbata, ya que de esto se ocuparon las monarquías europeas y sus respectivas cortes, sobre todo las de Luis XIV en Francia y la de Carlos II de Inglaterra, quienes otorgaron a la corbata todo el prestigio que fue adquiriendo. De hecho, en esos años se confeccionaron posiblemente las corbatas más caras de toda la historia, ya que en la corte inglesa se llegaron a fabricar algunos modelos de encaje cuyo precio ascendía a unas 20 libras y 12 chelines. Tal vez ahora parezca un precio muy asequible, pero en su momento suponía el salario de más de diez años de una persona bien situada...
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Comentarios
Un abrazo,
Jose
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