Damas y caballeros... ¡al putt!

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Viernes 04 de Junio de 2010 09:23

Golf

El origen del golf es incierto a día de hoy, como la mayoría de las cosas que con el paso del tiempo acaban logrando el éxito. Lo cierto es que existen multitud de pruebas que indican que fue en Holanda donde se comenzó a practicar, pero los escoceses han conseguido identificar el juego con su país de tal manera que popularmente son conocidos como los verdaderos creadores.

Tanto es así, que en las actas parlamentarias escocesas de mediados del siglo XV ya se menciona el golf. En concreto, se refería a él para regular su práctica, ya que su gran acogida entre la población ocasionó que el tiro con arco dejase de ser el deporte predilecto, con las consecuencias que ello podía suponer en una época en la que las guerras eran algo habitual y en las que el disponer de arqueros experimentados podía significar una gran ventaja sobre el rival. Como era de esperar, estas leyes promulgadas no tuvieron una gran acogida, y se creó una tradición que llega hasta nuestros días. Tanto es así, que el club de golf más longevo del mundo es el escocés Royal Blackheath, que data de 1608, mientras que la auténtica autoridad en cuestión de reglamento del juego es el Royal and Ancient Golf Club de Saint Andrews, fundado en 1754. En España tardamos varios siglos en tener el primer club de golf, que fue creado concretamente en Las Palmas de Gran Canaria en 1891.

Pero la expansión del golf por la Europa continental ya había tenido lugar durante la estancia de María Estuardo en Francia a mediados del siglo XVI. Esto no hizo más que enriquecer el juego y aumentar su popularidad entre el público, ya que términos que actualmente se utilizan como por ejemplo el de “caddie o cady” proceden de concreto de Francia, donde a los ayudantes que portaban los hierros eran llamados “cadets” (alumnos). Mientras tanto en Londres el golf causaba furor hasta límites insospechados. Se llegaba a practicar incluso en la calle, con el consiguiente peligro que suponía para los transeúntes, mobiliario urbano y ventanas, pero una orden policial limitó su juego a espacios abiertos, aportándole así al juego un escenario incomparable a cualquier otro deporte.

Golf

El caso es que con la enorme tradición escocesa que posee el golf no sería de extrañar que el atuendo con el que se practicase fuese el tradicional kilt, dejando así las piernas al aire, pero por una vez la tradición no se impuso. A pesar de ello, es cierto que durante muchos años sí que era muy habitual ver a los jugadores con pantalones de cuadros escoceses. La única precaución que se debía y se debe tener si se decide a llevar unos pantalones de este estilo es de no coincidir con ningún escocés que pueda pertenecer a uno de los clanes que lleven esos colores en concreto, ya que podría suponer una ofensa para él. Por ello es recomendable el uso de pantalones con cuadros madrás, originarios de la India (no suponen por tanto ningún peligro de ofensa)

Pantalon madras Hackett

En los aficionados se suele permitir el pantalón corto, aunque a nivel profesional es complicado verlos. El motivo principal vuelve a ser la tradición, ya que por respeto al resto de jugadores se supone que hay que vestir convenientemente. Como siempre ocurre, la conveniencia en la vestimenta es también cuestión de épocas, ya que en el mundo del golf, es célebre la anécdota protagonizada por el Príncipe de Gales en 1922, cuando para jugar en el citado Royal and Ancient Golf Club de Sain Andrews utilizó un jersey Fair Isle acompañado de una corbata, algo que hoy sería difícil de ver en cualquier campo...

 

 

 

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